La donna è mobile

"Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino

Miguel Hernández,

Mi madre no es más madre que ninguna, es quizá la última de todas ellas. Es una señora alta, rubia, de ojos claros, resplandecientes, con sonrisa de escándalo. Al primer golpe de vista ya adivinas lo bien que huele. Nunca presumió de belleza, ni de hijas, ni de alhajas que no tiene ni de nada. Es silenciosa y es cálida. Nos envuelve y acompaña, está, pero no se ve. Mamá es la última de la fila, es la última para comer, es la última para dormir, es la última para leer el libro nuevo, y en resumen es la última en casi todo. Mamá es extraordinaria, la última, pero extraordinaria. Y es así con todo el que la conoce. No soy una excepción. No tiene nada suyo. No tiene nada de los demás. Nada le pertenece y nada reclama. Nada. No llevó muy buena vida, la verdad es que no tuvo suerte pero no se le pasa por la cabeza recordárselo a nadie. Si se lo dices tú y haciéndolo te sulfuras, también sonríe y sigue leyendo o removiendo la sartén. Está por encima suyo. Si le hicieron daño ya no le duele. Si hubo alguien que le amargó el dulce, ya se lo ha perdonado. Ahora ya es sólo ella —ahora sí—, pero siempre la última, tan discreta, humilde, tan elegante.

Que yo recuerde sólo saludando a la viuda de Miguel Hernández la he visto bajar la cabeza. Doña Josefina Manresa vivía en la punta de nuestra calle con su hijo. Con los años —porque en el momento no daba crédito a este gesto— he entendido que al cruzarse con ella era tan grande el orgullo que sentía por compartir calle, y eran tantos los recuerdos de la huerta y de su infancia en Orihuela los que le traía su presencia, que hasta se ponía colorada. Cuando se alejaban la una de la otra lo que le entraba a mamá no debía cogerle dentro del pecho y parecía ponerse más en pie de lo que estaba mientras nos contaba quién era Miguel Hernández, qué le pasó, los libros que había leído suyos y que ya teníamos en casa y así, hablando y chorreando ilusión por las piernas abajo, hasta que se desinflaba y volvía a la normalidad.

Qué hermosa mamá y sus puntas de luminosidad que emocionan hasta doler, mientras canturrea a sus nietos —como lo hacía con nosotras—, poemas que ella adorna dándose un golpecito con la mano en el corazón, sonriendo tan grande, tan dulce, que hasta el tiempo se contiene en su falda para escucharla:

Palmeras

Salta el cielo a la comba.
Lleva la luna
tirabuzones,
sí, el horizonte borlas.
(Pero nada más aquí)
Tiene el río espolones
andan columnas
que se resuelven
en grises surtidores.
(Pero nada más aquí)
La luz madura en dátiles.
Bronces de cuellos
de dromedarios
se ondulan en los valles.
(Pero nada más aquí)
Árboles sin madera
con corazones
de pino blanco
el chal del mar espuelas.
(Pero nada más aquí)

Viernes, 03 de Junio de 2005 23:13.

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Autor: La donna è mobile

Sin duda merece mucho, muchísimo más que lo que se me ocurra en la hora de descanso de esta noche, pero es lo que tienen las madres: que ella sabría perdonarme.

:-) Gran señora, sí.

Fecha: 03/06/2005 22:27.


Autor: La donna è mobile

En el hipotético caso de que alguien quisiera saber algo más sobre mi ciudad:

http://groups.msn.com/ElchePalmeraldeEuropaPatrimoniodelaHumanidad/bienvenida.msnw

aquí tiene una comunidad bastante de aquella manera, pero en la que ya hay colgadas unos centenares de fotos de ella y de sus fiestas, del palmeral, del Misteri (del que ya hablaré cuando falte poco por si alguien se animara), en fin, de todo cuanto hay que saber de este gran huerto de palmeras llamado Elx.

Fecha: 03/06/2005 22:33.


Autor: Pau

¿Has visto? Tú sí que sabes...

Fecha: 03/06/2005 23:35.


Autor: La donna è mobile

Lo veo, lo veo...

Fecha: 04/06/2005 12:33.


gravatar.comAutor: Nicolás

Caramba...
Yo he leído mucho a Miguel Hernández. Incluso en el "blog" tengo dos entradas, el uno y el dos de marzo, dedicadas a Rosario "la dinamitera". me ha sobrecogido leer en tu "blog" que su mujer y su hijo "eran de carne y hueso". Ya, pensarás, qué tontería, pues claro que eran gente de verdad... pero no me digas que no es como para quedarse mudo de asombro y admiración el cruzarse por la calle con quienes fueron objeto de algunos de los mejores poemas del siglo XX en España... del poeta que no tuvo ni la mejor formación, ni la mejor técnica, pero que fue indudablemente el mejor poeta de todos los poetas...
En cuanto a tu madre, espero y deseo que ese estado de gracia en el que vive lo haya conseguido sin demasiadas lágrimas. Ojalá que sin ninguna lágrima y sólo con la sonrisa de sus hijos e hijas.

Fecha: 04/06/2005 17:14.


Autor: PaquiLou

Me ha encantado tu post Rosa, de verdad, y no andas muy lejos de mi mundo..( sospecho que dos horas de camino, porque todo es autovía).
Lo digo por si alguna vez voy de paso y te hago una visita..(Así hablamos de Geypermanes); De todas formas..insisto en que tienes percha (física) y literaria..me encantas, qué coño..!!
Un beso..
Un inciso: Me gustan los Hombres...eh?...
( vaya ser que se piensen que trato de seducirte...y tampoco es eso).

Fecha: 04/06/2005 18:11.


Autor: La donna è mobile

Verás, Nicolás, eso a mí me impresiona ahora, antes no, antes la viuda de Miguel Hernández era sólo una señora que sieeeeeempre vestía de negro y que salía poquísimo de su casa. A mí, con todos mis respetos, me parecía un espectro. Era muy pequeña, yo no me daba cuenta de su importancia, pero sí de que la presencia de esa mujer significaba mucho para mi madre, cómo la miraba, cómo se ponía más derecha, cómo sentía un orgullo que yo, imagina, no entendía. Fíjate cómo sería de tonta que cuando se murió nos lo dijo ella "¿es que ya no te das cuenta que no sale, que se ha muerto?" y tampoco entonces supe tomármelo como podría hacerlo hoy.

Fecha: 04/06/2005 19:07.


Autor: La donna è mobile

Desgraciadamente, para la última parte de tu mensaje no tengo más que una sonrisa que ofrecerte como respuesta.

:-) Ahora ya es todo pasado, y si algo he aprendido en mi familia, algo importante para poder seguir adelante, es que las cosas se viven hoy, y se regurgitan mañana o pasado. Hay que rumiarlas y rumiarlas hasta su completa digestión, hasta que toman cuerpo y se asientan. Eso mi madre me lo ha enseñado con sus charlas, con las veces que hemos vuelto atrás y hemos comentado la jugada, siempre con risas. Que hay que reirse de todo, y a nosotras eso se nos da muy bien. Tengo una familia extraordinaria, Nicolás, y yo sólo soy la pequeña. Ni te imaginas qué orgullosa estoy de todas esas ceporras.

Fecha: 04/06/2005 19:15.


Autor: La donna è mobile

Paquilou, tú puedes pasarte por aquí las veces que quiera, pues no faltaba otra cosa. No soy muy amiga yo de andar conociendo a nadie, pero si hay que ir, se va. Aquí está ya mi vida, más desnuda no puedo estar. Ahí está mi foto. Estoy segura que ya me conoces,

:-))) Un beso de tornillo (¡salgamos del armario!)

Fecha: 04/06/2005 19:18.


Autor: (...)

Menos tu vientre,
todo es confuso.
Menos tu vientre,
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre,
todo es oculto.
Menos tu vientre,
todo inseguro,
todo postrero,
polvo sin mundo.
Menos tu vientre,
todo es oscuro.
Menos tu vientre
claro y profundo.

Fecha: 04/06/2005 19:21.


gravatar.comAutor: Roberto Zucco

Bueno, dona, te entiendo muy bien. Tanto que voy a escribir algo sobre la mía ya. Enhorabuena. Madre no hay más que una, ¡y si te toca de mala calidad la has pringado! Por lo que veo, ambos hemos tenido suerte de gozarlo, y ahora suerte de reconocerlo.

Fecha: 05/06/2005 17:17.


gravatar.comAutor: Ernesto

Ya "conocía" a tu madre rellenando truchas con puñaditos de ajo (de ternura) y ya sabía, entonces, de tu admiración (la destilabas a raudales en aquel texto magnífico). Pero hoy se me ha puesto un nudo aquí (Ernesto se señala la boca del estómago). La hechura literaria te ha salido de vuelo menor (no te enfades, que es verdad y lo digo con pena), pero te ha quedado tan de verdad que deslumbra. Yo hubiese dado algo gordísimo por tener una madre así (ya sabes, te lo dije, que me matas de envidia). Qué bonita la evocación de Miguel Hernández(cuyos poemas aprendí de memoria hace tanto tiempo) y qué triste y qué digna la presencia callada de su viuda transitando, enlutada, por tu post. Qué bien haces vibrar las cuerdas. Tienes el don de la emoción a flor de boca. Es tan fácil quererte.

Fecha: 06/06/2005 03:06.


Autor: La donna è mobile

Vale mucho, Zucco, no es que sea mía y que yo lo vea así, que también, es que con lo que he aprendido ya sé distinguir a los buenos de los malos, y ella es de los buenos-buenos. Es admirable. Y cuando uno quiere y además admira... bueno, tú ya me entiendes.

Supongo que es como estar enamorado. Si a la cosa del pellizco, y a la piel y al sentimiento ese de hacerse agua-limón cuando te habla y te mira y te roza, le sumas que como persona, tu pareja es admirable, es para echar cohetes.

:-) Los mediterráneos y la pólvora, uffff.

Fecha: 06/06/2005 10:30.


Autor: Portorosa

Muy bonito, Donna, muy bonito, de verdad. Muy emotivo y muy cariñoso, y en mi opinión bien escrito (porque sería muy fácil caer en la cursilería edulcorada, por otro lado tan habitual en muchos blogs con ínfulas literarias, creo yo).

Un saludo.

Fecha: 06/06/2005 10:39.


Autor: La donna è mobile

Jo, Ernesto, tú sí que me pones un nudo cuando me hablas así. Te contaré algo:

Esta mañana estuvo aquí mi madre y le pregunté cosas sobre la viuda de Miguel Hernández. Yo ya lo intuía, pero la señora Manresa vivía en un ático que se veía desde mi balcón, repleeeeeeeeeeeeto de macetas altísimas. El hijo (el de las nanas de la cebolla), que venía a visitarla y a dejarle los nietos para ir a trabajar (de esto me acuerdo como si fuera ayer mismo), murió de un infarto al corazón, antes que ella. La buena mujer terminó por salir poquísimo, nada, y cuando lo hacía era para ir a darse quimioterapia o radioterapia, por eso llevaba el pañuelo (me lo ha chivado la gran Mobile). También murió en esa casa. En fin. Qué pena no haber vivido eso con un poco más de intensidad.

Gracias, Ernesto. Lo que he escrito sobre mi madre no tenía más intención que la de acompañar al poema, no sé si poniéndome en serio podría hacerlo mucho mejor (con lo difícil que es hablar de quienes queremos de verdad, y explicarlos, y compartirlos), por ahora espero el post de Zucco para hacerme una idea.

Fecha: 06/06/2005 16:39.


Autor: La donna è mobile

Muchas gracias, Portorosa, :-) Cualquier día escribiré algo sobre ese tipo de escritura de la que hablas. Tan complicada. Tan recargada, que no llega a nadie y que hay que leer tantas veces seguidas para entender, del tipo: "y es tu amor el que llega de los silencios a dejar sobre mis labios un alarido que noto te brota del recuerdo". Ñas.

:-)))) Gracias otra vez.

Fecha: 06/06/2005 16:44.


Autor: nonwriter

¿Alguien ha leído "El libro de mi madre", de Albert Cohen?

Una histérica jeremiada, sí, una orgía dre culpabilidad pasadísima de vueltas: pero te coge un pellizco aquí (non se señala debajo del ombligo) y no te suelta.

Fecha: 06/06/2005 19:13.


gravatar.comAutor: Ernesto

De Cohen sólo he leído "Bella del Señor", pero si "El libro de mi madre" es la mitad de bueno, será estupendo. Gracias por la recomendación y el aviso acerca de lo jeremíaco y culposo (todo ello muy hebráico, por cierto, dicho sea sin ánimo de incorrección política). Lo leeré. (Anda que no disfruta uno de esos "pellizcos" que dices: eso es literatura).

Fecha: 06/06/2005 20:12.


gravatar.comAutor: Anónimo

Sobre "el libro de mi madre" de Albert Cohen.... la mejor historia de Amor, Amor Total,después de Lolita, de Nabokov.... lo demás son tonterias... ni amor ni ná .....

Fecha: 01/01/2006 00:45.


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